La Marca España no se promueve con campañas de propaganda sino mejorando el funcionamiento de las instituciones

2014 junio 29
Escrito por Atrium

El recientemente publicado “Barómetro del clima de negocios en España. Resultados 2014”, un excelente estudio de IESE e Invest in Spain, señala entre los factores que más preocupan a las empresas extranjeras implantadas en España diversos aspectos relacionados con el funcionamiento de las instituciones. Mientras tanto, las empresas españolas ven con perplejidad cómo el ministerio de Asuntos Exteriores intensifica aún más la actividad de ese extraño y anómalo  organismo que es el Alto Comisionado para  la Marca España, que preside un empresario de prestigio y larga trayectoria profesional:  Carlos Espinosa de los Monteros (en la imagen).

El Barómetro del IESE/Invest in Spain viene pulsando desde hace años la opinión de las empresas extranjeras establecidas en España. Su estudio está bien hecho y sus datos de gran interés.

La última edición del Barómetro, que acaba de ser publicada, refleja en líneas generales una notable mejoría de la valoración del clima de negocios en España, tras el deterioro sufrido en los años anteriores a consecuencia de la crisis.

El estudio refleja cómo algunos de los factores valorados de forma más negativa por las empresas españolas se refieren a temas institucionales. Así, entre las principales debilidades de la economía española se citan “los costes de adaptación a las diferentes  normativas autonómicas y locales, que los inversores perciben como especialmente gravosos”.

Se destaca igualmente que “la carga burocrática en el funcionamiento de la empresa sigue apareciendo como otro de los aspectos peor valorados, así como el funcionamiento de los juzgados mercantiles”.

El estudio destaca cómo “el área de entorno regulatorio es el único, junto al de fiscalidad, que sufre una ligera bajada en valoración respecto a 2012” (fecha de la anterior edición del estudio). Para sus autores, “hay un considerable margen de mejora en lo relativo a la estabilidad del marco regulatorio que, junto al funcionamiento de los juzgados, son los dos aspectos que más empeoran su valoración en toda la encuesta. Otro de los temas que sufre una importante caída en valoración es la protección de los derechos de propiedad intelectual”.

Mientras tanto, el Alto Comisionado para la Marca España, según informa la prensa, ha empezado a pedir dinero a las empresas para crear una fundación – que sería privada aunque “auspiciada” por el gobierno (‘Marca España’ pide dinero a las grandes del Ibex 35 para crear una fundación– artículo en El Economista).

En anteriores comentarios hemos señalado de forma clara nuestra opinión de que la denominada Marca España no depende de las campañas de propagandas que se realicen por instancias gubernamentales. La “marca”, es decir, la imagen de España, mejorará o empeorará en función de cómo actúen sus empresas. Y de cómo sea el funcionamiento institucional del país. Este, como todo ciudadano puede observar, o sufrir, deja mucho que desear en diversos aspectos. Así lo acaba de poner de relieve el “Barómetro del clima de negocios en España”.

El funcionamiento institucional no se refiere únicamente a temas económicos. Hemos visto recientemente, por poner un simple ejemplo, cómo un juez de la Audiencia Nacional ha declarado abierta y públicamente que no va a aplicar la ley sobre jurisdicción universal (cuya «aplicación» ha dado lugar a esperpénticos disparates por parte de algunos jueces españoles) que ha aprobado el parlamento, porque la considera, él, inconstitucional. Es un comportamiento insólito en un país avanzado.

El ministerio de Asuntos Exteriores debería dejar de ser una carga para las empresas a través de su Alto Comisionado para la Marca España. Y, si lo que se quiere desde la Administración pública es promover una mejor valoración de la imagen exterior de la economía española, lo que se debería hacer, más que campañas de propaganda, más que crear nuevos organismos y fundaciones, es intentar mejorar el funcionamiento de las instituciones.

 

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  1. Jorge Ruiz permalink
    julio 1, 2014

    Existen ya numerosas organizaciones que están trabajando en temas relacionados con la promoción de la Marca España: privadas, como el Consejo Empresarial de Competitividad o el Círculo de Empresarios; públicas, como el ICEX o las Cámaras de Comercio; semipúblicas, como el Real Instituto Elcano; etc.
    La idea de crear una nueva fundación desde el Comisionado de Marca España me parece que tiene muy poco sentido. Parece que volvemos a las andadas de antes: crear organizaciones alegremente, gastar dinero, montar estructuras… La lección de la austeridad no la hemos aprendido como hubiéramos debido aprender.
    Aparte de que estoy plenamente de acuerdo con el fondo del comentario de Atrium: las campañas de propaganda gubernamentales no sirven para nada. Lo que tiene que hacer el gobierno es favorecer un mejor marco de actuación para la sociedad en general y las empresas en particular.

  2. julio 1, 2014

    El hecho cierto es que empezamos a estar cansados de ese invento de la Marca España cuya justificación – desde el ángulo oficial – siempre nos ha parecido carente de sentido.

    Siempre hemos sostenido que la reputación de un país, en sus facetas económicas productivas y empresariales – y, más específicamente, en el ámbito de la Internacionalización – se sustenta en el buen hacer de sus agentes en todos los niveles empresariales. Produciendo, vendiendo y sirviendo a los clientes excelentemente, de manera permanente y regular.

    Entendemos que, con ese fin, la actitud fundamental de las administraciones debería dirigirse a apoyar a las empresas substantivamente en los aspectos económico/financieros – desterrando la cultura de la subvención – formación, y, en general, utilizando el soporte inteligente de las Oficinas Comerciales por el mundo. Todo lo demás, bienvenido sea, pero siempre con carácter secundario y no como leitmotiv para justificar estructuras oficiales como la de Marca España que solamente a muy poquitos parece beneficiar…..

    Hágase un simple sondeo entre las Pymes exportadoras que, calladamente, realizan un esfuerzo diario y solitario para mantener satisfechas sus carteras de clientes en el exterior: ellos tendrían mucho que decir al respecto.

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