España: del FAD al FIEM

2010 junio 16
Escrito por Atrium

Con la aprobación hace algunos días en el Congreso de la “ley de reforma del sistema de apoyo financiero a la internacionalización de la empresa española”, y la creación del Fondo de Internacionalización de la Empresa (FIEM), se da un paso decisivo en el proceso de reforma y división del Fondo de Ayuda al Desarrollo. Este ha sido un instrumento básico de la política de internacionalización española de las últimas tres décadas, y que ha desempeñado en líneas generales un papel muy positivo, tanto desde el punto de vista de la ayuda al desarrollo como del apoyo a la internacionalización de la empresa española.

El nuevo FIEM queda configurado como un fondo cuya único objetivo es apoyar la internacionalización de la empresa. Por su parte, la división del FAD supondrá la creación de otro fondo específico de ayuda al desarrollo que dependerá del ministerio de Asuntos Exteriores.

El nuevo FIEM, y ésta sería su primera característica, queda completamente desligado de una dimensión de ayuda al desarrollo. Si en el texto que había remitido el Congreso de los Diputados al Senado se admitía la posibilidad de que fondos del FIEM pudieran computar como ayuda al desarrollo si se cumplían los parámetros y directrices del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, el texto finalmente aprobado señala tajantemente que “los recursos del Fondo comprometidos y desembolsados en cada ejercicio con cargo al FIEM no podrán ser considerados en ningún caso como Ayuda Oficial al Desarollo”.

La ayuda al desarrollo  no puede pues verse “contaminada” con el cómputo de unos proyectos en los que hayan podido participar, y obtener un beneficio, las empresas… Además, la ley establece que “con cargo al FIEM no se financiarán proyectos vinculados a determinados servicios sociales básicos, tales como la educación, la salud y la nutrición”. Este tipo de proyectos quedan reservados a organizaciones que no estén guiadas por el afán de obtener un beneficio…

En suma, es el reflejo de la ideología preconizada por muchas ONG y determinadas instancias de la Administración, de que la AOD es completamente incompatible con el apoyo a la internacionalización de la empresa.

En nuestra opinión esa incompatibilidad no tiene sentido. De hecho, el FAD fue en el pasado un importante instrumento que contribuyó de manera eficaz tanto al desarrollo de los países en los que financió proyectos como a la internacionalización de la empresa española. En muchos países, desde China hasta Angola pasando por Vietnam y Egipto, el FAD financió proyectos que contribuyeron claramente a su desarrollo, a la construcción de un tejido productivo y sostenible.

Y, al mismo tiempo, el FAD, por las ventajas financieras que representaba al receptor, posibilitó el que las empresas españolas fueran consideradas como potenciales suministradoras de maquinaria, plantas industriales, obras de infraestructura, etc. Sin el atractivo que representaba el FAD, es probable que en muchos casos los países ni se hubieran molestado en estudiar y considerar las cualificaciones y las ofertas de las empresas españolas. El FAD promovió en este sentido la internacionalización de la empresa española.

Ahora que desaparece finalmente el FAD, es de justicia reconocer, y eso queremos hacer en este comentario, el papel positivo que desempeñó, en especial en las décadas de los años ochenta y  noventa del siglo pasado. Los casos de mala utilización o de irregularidades fueron muy minoritarios.

Dadas las circunstancias existentes desde hace varios años, probablemente para las empresas lo más cómodo es disponer de un instrumento separado y al margen de su consideración como ayuda.

Es difícil por el momento valorar el nuevo instrumento. Habrá que esperar a su desarrollo reglamentario, ver cuáles son los importes que se le asignan, y cómo se desenvuelve la gestión práctica por parte de la Administración.

En todo caso, el texto de la ley recoge unas cuantas características significativas, en comparación con el “viejo” FAD: la ampliación de las operaciones que pueden recibir apoyo financiero, más allá de la estricta operación de exportación, contemplando la posibilidad de financiar operaciones “consideradas de especial interés en la estrategia de internacionalización de nuestra economía”; la posibilidad de aceptar otras garantías además de la garantía soberana; la posibilidad de financiar exportaciones de bienes y servicios no españoles, cuando “concurran circunstancias que justifican dicho interés”.

(Nota de los administradores: rogamos a los lectores que escriban comentarios que éstos nos excedan de 15 líneas)

  1. Viva la eliminación del nombre FAD permalink
    marzo 31, 2011

    Yo creo que simplemente a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y un crédito FAD no es un instrumento de ayuda al desarrollo, nunca lo fue, entonces es “politizar” pedir simplemente claridad?, porqué llamar agua a lo que es petróleo?. Por qué llamar a una ayuda a la vivienda “ayuda al medio ambiente”?. Era muy curioso ver bajo la rubrica de FAD un montón de proyectos financiados para China (que esta 10 veces mejor que nosotros, en general y que es un país que no cumple con las mínimas exigencias descritas en el mismo FAD sobre los países receptores).
    Simplemente cámbiale el nombre, sácalo de la rubrica de la cooperación al desarrollo y ya, todo queda mas claro y se respira mejor.

  2. Enrique permalink
    noviembre 24, 2010

    Los países que han aplicado a un FAD han pagado y están pagando capital, más intereses, más seguro del CESCE, en realidad es un fondo que concede préstamos y ha ayudado para que las empresas españolas puedan darse a conocer más en el exterior, en un entorno extremadamente competitivo.

  3. Joaquín, Madrid permalink
    junio 30, 2010

    Ya va siendo hora, creo yo, de desterrar de nuestro país el buenismo. Enunciado éste como la intención de dar buenas vibraciones a los acaecidos que no admiten esta interpretación de manera alguna.
    Los créditos FAD surgen en 1976 como elemento de internacionalización de la empresa española, y ese ha sido siempre su objetivo. No otro.
    Para aclararnos, una herramienta al servicio de un beneficio. Considerar esta herramienta como ayuda al desarrollo induce al absurdo. Si además añade ayuda ligada, tal calificación conlleva el sarcasmo. Y si, por último, sumamos el condimento de la garantía soberana, el buenismo se transforma en meloso y contraproducente.
    Una ayuda a los países empobrecidos, ya desde un punto de vista particular, solo podría considerarse real si fuera implementada pura y llanamente mediante donación.

  4. Magdalena permalink
    junio 24, 2010

    El tono del intercambio de ideas que está teniendo lugar en este foro pone, claramente, de manifiesto que el problema que se ha intentado solucionar con la creación del FIEM subsiste. La sociedad civil española no considera que la posibilidad de no computar los desembolsos con cargo al FIEM como AOD legitime a este instrumento. Asimismo, desde la perspectiva de la OMC, si estos flujos no son AOD, pasan a considerarse ayudas de Estado. Mucho me temo que Comercio está, de vuelta, en la casilla número uno.

    Por otro lado, sonroja el silencio cómplice de las ONGs cuando el FONPRODE, la vertiente del FAD que gestionará el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, reivindica con vehemencia y para estupor de muchos la posibilidad de extender ayuda reembolsable, es decir, generar deuda, y de realizar aportaciones de capital a empresas, lo que nunca computaría como AOD, conforme a la normativa del CAD de la OCDE. Pero claro, hay muchas ONGs que se juegan las habichuelas si critican a Exteriores y, sin embargo, rugir contra Economía y Hacienda siempre otorga un cierto glamour.

  5. Rica, Barcelona permalink
    junio 23, 2010

    Respecto al comentario de Jorge, señalar que no se trata de ninguna amenaza si no de que Estado cumpla con sus obligaciones internacionales de respetar, proteger y realizar los derechos humanos, que incluye la protección frente a los abusos cometidos por terceros , también transnacionales. La internacionalización de las empresas ha crecido a la par de las denuncias de violaciones de derechos humanos. El Representante Especial de la ONU sobre derechos humanos y empresas transnacionales, John Ruggie ha documentado con todo rigor esta situación declarando que las multinacionales violan sistemáticamente los derechos humanos y señalando a los gobiernos como principales responsables por sus políticas y falta de acceso a recursos judiciales por parte de las víctimas. En sus más de 30 años, las ongs vienen denunciando los créditos FAD por generar deuda externa y vulnerar derechos y han incidido en la tramitación de la ley de Reforma del Sistema de Sistema de Apoyo Financiero a la Internacionalización de la Empresa para que no se repitan los mismos errores. Lamentablemente el nuevo instrumento FIEM y la no reforma de CESCE suponen una reedición de mismos mecanismos previstos por los créditos FAD y seguros CESCE. Como ciudadanos debemos exigir a nuestro Estado la máxima transparencia y el cumplimiento de los derechos humanos, más cuando implica políticas públicas y utilización de fondos públicos.

  6. Maria del Sagrario, Valladolid permalink
    junio 22, 2010

    He revisado últimamente el libro de Miquel Ortega sobre los mecanismos de apoyo público a las empresas: “¿Debe el Estado ayudar a las transnacionales españolas?” Muy bien documentado, nos proporciona un mapa de los diferentes mecanismos, relativamente desconocidos, por cierto, además de contener una serie de recomendaciones, a la luz de las cuales podríamos analizar la nueva ley FIEM. Información sobre el libro, véase: http://www.odg.cat/navegacas.php?id_pagina=11&id_publicacions=17&publicacions=3.

  7. Dani, Barcelona permalink
    junio 21, 2010

    Estimado Jorge, ‘amenaza’ de monitoreo ninguna: simplemente cuestión de transparencia. Como dice Mónica, al fin y al cabo, son dineros públicos. Por ello, totalmente de acuerdo en que también se monitoreen a las ONGD. De eso, precisamente la queja: yo firmaría donde fuera para que a las empresas se les exigiera tanta audoría, control y rendición de cuentas como la que se exige a las ONGD para recibir subvenciones públicas. ¡Viva la total transparencia y garantía para que con dinero público no se violen derechos humanos!

  8. Jorge Rodríguez, Bilbao permalink
    junio 18, 2010

    Es muy probable que en algunas operaciones haya habido problemas, pero son una minoría en un conjunto de muchos cientos de operaciones con créditos FAD.
    En todo caso, yo confiaba que esta discusión quedaría atrás, en la medida en que el FIEM se configura como un instrumento de ayuda a la internacionalización de la empresa, sin ninguna vinculación con el cómputo como AOD.
    Veo ahora, con cierta sorpresa, que desde alguna ONG se amenaza con mantener el “monitoreo” del nuevo instrumento.
    ¿Puestos a ello, por qué no se es coherente y se “monitorea” todo? Las exportaciones en general, los pagos con carta de crédito (también representan deuda), los turistas que van a otros países, los vuelos de las líneas aéreas, el envío de cartas postales, etc.
    Y de paso, no estaría nada mal que a unas cuantas ONG las monitoreara alguien…que ahí sí que hay casos de prácticamente ningún control.

  9. Alfonso, Gijón permalink
    junio 18, 2010

    Durante 4 años estuve trabajando en el departamento de proyectos internacionales a través de creditos FAD en una empresa en Madrid, es cierto que estos créditos ayudaron a la internalización de empresas españolas, pero todo esto a costa del desarrollo de muchos de los paises donde se han utilizado.
    Este tipo de créditos blandos van directamente a la deuda de los paises donde se utilizan, además no son transparentes y en los años ochenta y noventa se han cometido autenticas barbaridades. En muchos casos se realizan pagos a las autoridades de los paises receptores con el objetivo de influir en las decisiones de adjudicación de los proyectos.
    Por poner un sólo ejemplo, en África se han llegado a encontrar equipamientos completos de hospitales abandonados en una nave ya que nunca se realizó la instalación de los mismos, teniendo que ser destruidos posteriormente sin haber dado ningún beneficio a la población del país de destino.
    Hay países que han llegado a pagar hasta 10 veces el valor de esos créditos, ya que aunque los intereses son muy bajos, hay países que sólo pueden pagar esos intereses a lo largo de los años sin reducir su deuda.
    Por ello considero que por coherencia los créditos FAD debían de salir de la AOD, sus siglas que son “Fondos de Ayuda al Desarrollo” se les conocía como créditos de ayuda a la exportación.

  10. Mónica permalink
    junio 18, 2010

    Creo que sería muy bueno revisar lo que se entiende por “desarrollo”. Tanto el FAD como el recientemente creado FIEM, han sido diseñados con un objetivo: beneficiar a la internacionalización de la empresa española. Es el único objetivo. Esto NO implica: a) que ello beneficie a la sociedad española (no existen pruebas contundentes de que haya generado mayores puestos de trabajo); b) que ésto beneficie a las poblaciones del Sur. Y no me expreso en términos “ideológicos de ONG”, sino en términos que son más del orden de la legislación internacional de Derechos Humanos (que no son ideología, sino bases legales concretas, firmadas y ratificadas por el Gobierno español). Quienes defienden el FIEM están a caso al corriente de los múltiples conflictos sociales, laborales y ambientales generados por las empresas españolas como Repsol YPF, Endesa, Unión Fenosa, BBVA, Santander, y otras, en los países del Sur? Basta con mirar los casos presentados ante el Tribunal Permanente de los Pueblos en Madrid (www.enlazandoalternativas.org), para constatar que UN TERCIO de los 27 casos presentados era de empresas españolas, acusadas de violación sistemática de los Derechos Humanos. La internacionalización no puede darse de manera tan irresponsable. Y menos aún ser contabilizada como AOD. Eso no es desarrollo, sino más bien: Anti-cooperación. Es decir, exactamente lo contrario de aquello a lo cual pretende acogerse la Política de Cooperación del Gobierno. Lo que haría falta, en realidad es una aplicación estricta del Principio de Coherencia de Políticas, en estricto respeto con los Pactos y Convenios firmados por el Estado español. Esto no es posible sin una participación efectiva de la sociedad civil española (al fin y al cabo, son dineros públicos!). La actual ley del FIEM no abre esa oportunidad, y sus mecanismos de “control parlamentario” son absolutamente insuficientes. Enfin, más de lo mismo. Y ni se hable de la total ausencia de reforma de CESCE (que es otro mecanismo de Anticooperación, totalmente opaco y nefasto para el Sur).

  11. José Luis, Madrid permalink
    junio 18, 2010

    ¿A qué llamamos “politización”? Considerar que la economía es apolítica y que no defiende determinados intereses es un ejemplo claro de deformación ideológica. Los fondos FAD llevan detrás de sí un largo historial de violaciones de derechos humanos y daños ecológicos y parece que el FIEM va a ir en la misma línea. Como señala Dani, es de lamentar que no exista una mayor transparencia.

  12. Dani, Barcelona permalink
    junio 18, 2010

    La reforma del FAD era necesaria porque no se garantizaba suficientemente que todos los contratos se llevasen a cabo en tiempo (proyectos inacabados o con muchos retrasos) y forma (desviación de fondos, aumento de precios, proyectos con fuertes impactos sociales y ambientales o innecesarios para el desarrollo del país…). En los 80 también se utilizaron para vender armamento español a dictaduras como las de Somalia, Angola o Indonesia (aunque eso se prohibió a partir de 1992 todavía hoy se reclama al pago de esas deudas que se contabilizaron como Ayuda Oficial al Desarrollo). Para saber más pueden ir a: http://www.odg.cat/paginacas.php?id=641

    La pena es que el FIEM tampoco garantiza lo suficiente que se continúen cometiendo los mismos errores que con el FAD. En este sentido, incluso se ha ido para atrás, ya que ahora no siempre será el Consejo de Ministros quien los apruebe, con lo que habrá más opacidad y dificultad de monitoreo por parte de la sociedad civil. No obstante, y dado que el FIEM nace con esas carencias, el monitoreo será incluso más necesario que nunca. Por ello, desde este ‘sector’ de la sociedad civil, aunque el FIEM no compute como AOD, seguiremos vigilantes ante cualquier atropello por parte de este nuevo instrumento.

  13. arturo, madrid permalink
    junio 17, 2010

    El FAD fue un instrumento muy eficaz. Lo conozco y mi empresa lo ha utilizado en diversas ocasiones. Desgraciadamente, ha sido víctima de la “politización” que afecta a todo en España. Esperemos que el nuevo FIEM permanezca ahora a salvo de ataques. Y que la Administración lo gestione con rapidez y flexibilidad.

Responder

Nota: Su dirección de correo no será publicada en ningún caso. Se solicita únicamente a efectos de control y por si surge algún problema en la publicación de su comentario.

Suscribase a este feed via RSS