El debate político en España: ¿dónde están las políticas de internacionalización?

2016 Mayo 10
Escrito por Atrium

Constantemente se oyen referencias al papel clave que el sector exterior ha desempeñado en la salida de la crisis en España, a la irreversible necesidad de que la economía y las empresas españolas sigan avanzando por la senda de la internacionalización. Sin embargo, en el debate político existe una significativa falta de atención a las políticas de internacionalización. Ocurrió en los debates previos a las pasadas elecciones de diciembre, y en los debates de los últimos meses. La internacionalización, sí, es muy importante y muy necesaria, pero los partidos políticos apenas tienen nada que proponer sobre ella.

Por poner un ejemplo, en el “Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso” que firmaron el PSOE y Ciudadanos, en el primer capítulo, el dedicado a la economía, apenas hay un par de menciones de pasada a la internacionalización de las Pymes. Sobre medidas o políticas para apoyar la internacionalización de la empresa no hay nada.

El tema va por otra parte más allá de las políticas de internacionalización. En lo que se refiere a política exterior, sorprende también la falta de atención, de propuestas, en el debate político.

Como botón de muestra podemos tomar de nuevo el acuerdo PSOE-Ciudadanos. Según este acuerdo, “la defensa y promoción de los derechos humanos y de los valores democráticos han de constituir el eje fundamental de nuestra política exterior”.

La defensa de los intereses del país, sus ciudadanos, sus empresas, no existe como objetivo de la política exterior, según el acuerdo.

El acuerdo contempla “revocar la reforma del gobierno del PP en materia de Jurisdicción Universal para que España pueda ser otra vez referente en la lucha contra la impunidad y la defensa de los derechos humanos”.

La llamada “jurisdicción universal” llevó a España a situaciones muy complicadas, a enfrentamientos internacionales que podían haber tenido consecuencias muy negativas sobre nuestros intereses –el caso de China es probablemente el más destacado.

Al  margen de muchos argumentos que se podrían mencionar sobre la jurisdicción universal, hay un argumento básico basado en una comparativa internacional: no hay ningún país avanzado que haya llevado la jurisdicción internacional a los extremos a los que llegó en España, ningún país que haya intentado procesar a altos dirigentes chinos por los conflictos en el Tibet; ni siquiera los países nórdicos, siempre tan avanzados en su política exterior, se han metido en ese jardín…

Uno contempla con envidia a los británicos, por ejemplo, que tienen muy claras cuáles son las prioridades de su política exterior, unas prioridades que el ministerio británico de Asuntos Exteriores sintetiza en tres palabras: “security, prosperity, consular”. Es decir, salvaguardar la seguridad nacional luchando contra el terrorismo y la proliferación de armas así como trabajando para reducir los conflictos; promover las prosperidad mediante el impulso de las exportaciones y las inversiones, la apertura de mercados, el acceso a recursos y promoviendo un crecimiento global sostenible; y apoyar  a los ciudadanos británicos en el mundo mediante unos servicios consulares modernos y eficientes.

En la web del Foreign Office puede verse un texto que resume, ¡en una hoja!, las líneas básicas de la política exterior británica. El ministerio de Asuntos Exteriores español produce extensos documentos sobre las líneas de acción de nuestra política exterior así como sobre su ejecución. Véase por ejemplo el recientemente publicado “Informe Anual de Acción Exterior 2015”, de 116 páginas, un documento del que en nuestra opinión resulta muy difícil discernir cuáles han sido las prioridades centrales de la política exterior.

Volviendo al tema inicial de nuestro comentario, es de esperar que, ante las próximas elecciones, las políticas de apoyo a la internacionalización de las empresas reciban algo más de atención en el debate político, y que podamos escuchar propuestas que tengan un contenido y una relevancia.

Y para ello, en primer lugar, sería muy conveniente que nuestros políticos tuvieran muy claro que las políticas de internacionalización y la política exterior deben plantearse como un objetivo fundamental la defensa de los intereses de la sociedad española.

 

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