La financiación pública de la internacionalización: un debate importante e inminente

2016 Marzo 10
Escrito por Atrium

world_penTanto el debate electoral como la posterior redacción de planes de gobierno como fundamento de posibles coaliciones gubernamentales han sido particularmente fértiles en la presentación de nuevas ideas políticas y en el replanteamiento de otras ya conocidas. Así, la idea de reforma de una banca pública que ya existe y cuya eficiencia admite importantes ganancias ha ido cobrando cuerpo. Pero, dentro de la actual actividad financiera pública, hay un ámbito cuya reforma tiene tintes de mayor urgencia: la financiación de la internacionalización de la empresa española.

Esta urgencia viene determinada, básicamente, por tres factores:

  • El fracaso que experimentó el proceso de privatización de CESCE, en el curso de la anterior legislatura, evidenció la inviabilidad del modelo en el que se sustentaba, esto es, la simple venta de la participación del Estado en esa Compañía sin modificación sustancial alguna en su oferta de productos, en su operativa ni en su estructura grupal. Dicho fracaso implica la pervivencia de los problemas de la compañía, que afectan, esencialmente, a su actividad por cuenta propia y a su necesidad de competir con el sector privado bajo las restricciones operativas propias del sector público. Dichos problemas se agudizarán en el próximo futuro, por lo que un replanteamiento del papel de CESCE dentro del sector público parece urgente e ineludible.
  • Muy ligado a este replanteamiento está la ineludible reforma del modelo vigente de financiación de exportaciones, inaugurado en 1983 y fundamentado en el fondeo de origen bancario, generado a partir de dos instrumentos públicos como son el seguro de crédito extendido por CESCE, en determinados tramos, por cuenta del Estado y el seguro de tipos de interés, a través del Convenio de Ajuste Recíproco de Intereses (CARI), gestionado por el ICO. Las restricciones de gasto público ya impusieron, en los últimos cinco años, importantes limitaciones al CARI, encareciendo las exportaciones españolas al trasladar al exportador una parte del ajuste de intereses. De la misma manera, la progresiva entrada en vigor de las normas de Basilea III (2013-2019) pondrá en jaque la continuidad del sistema de seguro de crédito a la exportación extendido por entidades públicas (Export Credit Agencies). Esta situación, ciertamente, no exclusiva de España, favorece a los países que articulan su financiación de exportaciones con apoyo oficial a través de un fondeo de origen público, esto es, a través de instituciones conocidas, de manera genérica, como “eximbanks”.
  • En la actualidad, España cuenta con un curioso sistema dual de financiación de exportaciones con apoyo oficial. Uno, el ya descrito y basado en el fondeo privado de estas operaciones, el segundo, basado en un fondeo público, actuando como un “eximbank”, se articula en torno al Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM). Las condiciones financieras de activo otorgadas por ambos sistemas son las mismas, pues éstas se encuentran reguladas por la normativa internacional, y el riesgo derivado de estas operaciones, ahora analizado por dos instancias separadas y no necesariamente coordinadas en su metodología, recaen en un mismo garante de última instancia, esto es, los presupuestos públicos. En estas circunstancias financieras objetivas, cabe cuestionar muy seriamente la continuidad de esta dualidad, lo que, a su vez, obliga a elegir, con cierta perentoriedad y a partir de las dos premisas anteriores, entre uno de los dos sistemas actualmente existentes en nuestro país.

Así, la construcción de un “eximbank” español parece una tarea no sólo posible, pues, como se indica, ya existe un sistema de crédito a la exportación con fondeo público, sino también necesaria, a partir de las señaladas dificultades para la continuidad del sistema de fondeo privado. La esencia del problema es ahora la definición del “perímetro” operativo del mismo y esta definición gira, aunque no exclusivamente, en torno a dos decisiones básicas: la incorporación a dicho “eximbank” de una operativa por cuenta propia y la inclusión de otros productos financieros públicos de promoción de internacionalización como la deuda “mezzanine” o la inversión en “equity”.

En los próximos meses, parece claro que el debate se centrará, en primer lugar, en el evidente agotamiento del mencionado modelo de 1983; en segundo lugar, en la nueva estructura  institucional que encarne en el nuevo modelo de financiación de exportaciones con apoyo oficial, en el que poca duda cabe que la constitución de un “eximbank” español tiene un sólido fundamento; y, en tercer lugar, en la definición del conjunto de operaciones de activo que dicha institución podrá realizar, a fin de aspirar a ser una “one stop shop” o ventanilla única para el conjunto de necesidades financieras  de la empresa española en su proceso de internacionalización.

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