La precariedad en las nuevas Pymes exportadoras

2013 septiembre 24
Escrito por Atrium

Con la crisis económica, las empresas españolas están buscando desesperadamente en la exportación una vía para la supervivencia. Muchas de ellas, Pymes, carecen sin embargo, de medios adecuados para operar en los mercados internacionales. ¿Qué se puede hacer para ayudarlas? ¿Pueden ser las Cámaras de Comercio, ahora que el gobierno se ha empeñado en mantenerlas vivas, un instrumento de apoyo para paliar la precariedad de las nuevas Pymes exportadoras?

Las insuficiencias de muchas de las Pymes que están saliendo por primera vez a los mercados exteriores tienen varias vertientes. En primer lugar, carencia de medios humanos, empezando por algo tan sencillo como tener personal que hable idiomas. Hay empresas que para preparar un correo electrónico lo redactan en español y luego lo traducen al inglés en un traductor dela web. Muchasempresas intentan exportar sin tener una web en inglés, y con frecuencia con una web en español mal construida. Ni que decir tiene que su falta de preparación en conocimiento de mercados exteriores, operativa de exportación, pagos, transporte, etc., deja mucho que desear.

En segundo lugar, muchas de estas empresas no actúan con la prudencia necesaria. Hay empresas que envían suministros de mercancías en base simplemente a un pedido recibido del exterior, sin usar un método de cobro seguro, sin asegurar la operación en CESCE (u otra agencia de seguro de crédito). Hay “compradores” en diversos países que son estafadores profesionales, y se aprovechan de la difícil situación de las empresas y su necesidad de vender.

¿Qué se puede hacer para ayudar a estas empresas? La respuesta no es fácil. Sí sería fácil decir “que se establezcan mecanismos por parte de la Administración para apoyar a las empresas…”, el primer argumento al que con frecuencia se recurre en España para afrontar un problema. Pero estamos en época de recortes y la Administración (tanto la central como la autonómica) tiene muy difícil asignar recursos para este apoyo (en todo caso, tendrían que ser detraídos de otras actividades).

Sin embargo, el actual gobierno parece que tiene la intención, no se sabe muy bien por qué motivos, de reactivar de alguna manera a las Cámaras de Comercio. Si las Cámaras van a seguir funcionando, una función útil que podrían hacer es la de asistir a las nuevas Pymes exportadoras que cuentan con medios precarios. No se trata de apoyar a las empresas para hacer diagnósticos de internacionalización o diseñar estrategias. Se trata de apoyarlas en la gestión diaria, en actividades básicas: para redactar un correo electrónico en ingles, para vender sin correr riesgos en el cobro, para diseñar una web para el exterior.

Por último, es de esperar que todas estas empresas aprendan la lección cara al futuro. Como señalamos en un comentario anterior, exportar no es solo para tiempos de crisis. Las empresas que mejor están aguantando la crisis son aquellas que se preocuparon de desarrollar una actividad internacional en los años de bonanza. Exportar debe ser una actividad regular de las empresas, y ello servirá para aguantar mejor los tiempos de crisis en el mercado doméstico.

 

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  1. octubre 6, 2013

    Creo que en grandes líneas tanto el artículo como los comentarios emitidos a continuación vienen a decir dos cosas: por un lado muchas PYMEs que se lanzan a exportar no están preparadas; y dos el entramado institucional no es tan eficiente como debiese apoyando a las empresas.

    En el primer caso creo que el problema de formación y mentalización es importante; pero dentro de lo que cabe allá cada empresario con lo que entienda que deba hacer con su empresa, cómo deba hacerlo y su capacidad para pedir consejo y a continuación seguirlo.

    Sin embargo en el área institucional creo tener más derecho a dar mi opinión. ¿Para cuándo la reestructuración que todos los que trabajamos en el sector exterior tan claro tenemos que debe hacerse? Tengo claro que sobran instituciones y por defecto personal que no aporta valor añadido. Al igual que en tantos otros hábitos económicos y empresariales nada está realmente cambiando.

    Las estructuras se adelgazan, pero todas las instituciones y organismos perviven ofreciendo los mismos servicios o incluso más. Es sólo cuestión de unos pocos años que vuelvan a inflarse con personal innecesario para que nada haya cambiado y encima reine cierto regodeo entre algunos que piensen que si la crisis del 2007 no se los llevó por delante ya nada lo hará…..

  2. Ulmo permalink
    octubre 4, 2013

    Comparto plenamente el diagnóstico del perfil de Pyme desesperada por exportar. Sin duda, los datos generales que nos vende el gobierno esconden muchos detalles poco agradables del día a día de estas empresas. Si tenemos que confiar en las exportaciones para activar nuestra economía, creo que lo vamos a tener muy difícil.

    La enorme mayoría de empresas españolas no sabe exportar ni se podrá adaptar a las exigencia de los mercados más competitivos. Las razones no hay que buscarlas fuera, sino dentro. España ha tenido una élite empresarial protegida por el Estado, no sólo durante la dictadura, sino también en plena democracia. No olvidemos que las pocas grandes empresas españolas centran su actividad en industrias extremadamente politizadas: Telecomunicaciones, Banca, Energía e Infrestructuras. La inversión nacional ha ido a parar a estas tres ramas, que han construido un modelo económico a su imagen y semejanza. Por eso no es sorprendente que el grado de corrupción en todo el país sea enorme, ya que este tipo de empresas ha sobrevivido gracias a tener controlada a la élite política (muchos sobres, mucha puerta giratoria, mucho cambio legislativo).

    Otras industrias han ido perdiendo peso a lo largo de los años, especialmente las relacionadas con alta tecnología. No tenemos empresas propias de software ni hardware, tampoco de automoción. La industria farmaceutica nacional está en plena decadencia, sólo sobreviviendo las delegaciones de algunas multinacionales. El sector químico anuncia una quiebra tras otra y el de las energías renovables (antes una auténtica potencia) tiene un presente y futuro negros.

    Una vez dicho esto, quiero criticar una parte del artículo, que a su vez es un argumento muy habitual en España: Pretender que la solución venga de las políticas del gobierno. Me parece que queda más que claro, que los diferentes gobiernos que hemos tenido han sido un lastre para la actividad empresarial, nunca una ayuda. Por lo tanto, no podemos volver a confiar en el Gobierno de turno para que trace un plan de exportación. Todo lo contrario, el dinero público no debe de ir encaminado a ayudar a las empresas privadas, ya que de este modo se crearía una dependencia crónica (aparte de la mediocridad manifiesta de las Cámaras de Comercio, ICEX, etc). Basta de subsidios y ayudas. La solución tendrá que partir de las propias empresas, que tendrán que demostrasr que pueden competir en el exterior. Esto último me parece más que difícil, ya que no siquiera ganamos las batallas en nuestro propio territorio. Si noganas los partidos de casa, tendrás muy difícil ganar los de fuera.

    En cualquier caso, si nos creemos la ilusión de que nuestras empresas pueden competir dentro y fuera de nuestras fronteras, lo siguiente sería buscar un canal adecuado. ¿Qué hacen otros? Por ejemplo los japoneses se apoyan en un entramado de grandes traders (Sumitomo, Mitsui, Itochu, etc) que se especializan en la comercialización de los productos de las PYMES. En Japón nadie habla inglés y me parece que se les ha dado bastante bien la exportación. Los alemanes integran directamente comerciales internacionales en sus departamentos. Gente bilingüe, en muchas ocasiones personas que no son alemanas. ¿Conseguiría la empresa española tener chinos, argentinos y holandeses en sus departaemntos comerciales? Yo la verdad he visto muy pocos extrenjeros en empresas españolas. En fin, hay muchas soluciones, pero insistir en vías fracasadas no suele ser la mejor.

  3. octubre 3, 2013

    Importante reflexión que comparto plenamente. El símil que se hace en el último párrafo es idéntico al también recurrente sobre el cambio de modelo económico de un país, es decir, que se ha de fraguar en los momentos de mayor bonanza económica y no cuando se está en recesión.

    Con la internacionalización de la empresa pasa algo similar. Es indudable que aquellas empresas que tienen una vocación real para exportar alcanzan el éxito en su proceso de internacionalización en mayor porcentaje que aquellas que lo hacen por necesidad, lo que no quita que estas últimas también puedan alcanzar sus objetivos siempre y cuando se hagan las cosas bien.

    En el artículo se hace hincapié sobre aquellas pymes que realmente se encuentran en una situación precaria. Sin entrar en el debate de la utilidad y funcionalidad de las Cámaras de Comercio en la actualidad, creo que tendemos a dejar todo el peso en la administración pública, cuando también hay empresas especializadas en las que nos podemos apoyar o incluso externarlizar el departamento internacional en los inicios de nuestra actividad exportadora. Que duda cabe que lo ideal es tener un departamento propio o al menos una persona con idiomas y preparada para afrontar el reto con al mayor de las garantías.

    Por muy precario que sea el estado de una pyme, si no está dispuesta a asumir la necesidad de esa persona preparada, difícilmente llegará a buen puerto. Por lo tanto no creo que se trate de qué se debe hacer desde la administración para ayudar a esas empresas, si no que quizás, esas empresas directamente no deberían salir al exterior.

    No obstante hago una reflexión muy similar a la vuestra en nuestro blog que espero aporte un poco más de luz al debate:

    http://exitia.com/es/blog/internacionalizacion-de-las-pymes-cualquier-precio

    Saludos, y espero no obstante que las pymes españolas sigan batiendo récords históricos en la balanza exportadora..

  4. octubre 3, 2013

    Muy bien el articulo, pero se siguen olvidando algunos aspectos importantes en el proceso de internacionalizacion que son , pisar el mercado para evaluar correctamente el entorno y asesorarse de especis listas, esto al final siempre tiene un coste menor que la aventura que emprenden muchss empresas y que surlen acabar mal.

  5. Fernando permalink
    octubre 3, 2013

    Interesante artículo,
    quizá el Gobierno está tratando de recuperar a las cámaras, porque son las que (algunas al menos) saber hacer eso que precisamente plantea como necesario para las pymes. Porque son las que posiblemente están más cerca del entramado empresarial en cada CCAA. La cuestión es que ha insistido en que existan, pero no dice cómo se financian y por lo tanto, ha solucionado un “problema” a medias, porque ese trabajo “de enseñar a mandar un email en inglés (y algo más , seguro) lleva un esfuerzo enorme y de muchas horas…que alguien las debería financiar. La pyme no tiene demasiados recursos, y es posiblemente el peor momento para pedirle que arriesgue, cambie, invierta, y por tanto el sector público, sí, debería jugar un papel si entiende que esa labor es necesaria. ¿No tiene dinero? pues igual debería realmente empezar a redistribuir recursos, asignarlos eficientemente, evitar estructuras duplicadas, otorgar fondos conforme a criterios de coste-efectividad y seguramente hay más recursos de los que creemos. Pero (como ha quedado demostrado) la coste-eficacia está reñida con el “como siempre lo hemos hecho así, y hay que contentar a todo el mundo”, posiblemente eso no lo hagan las cámaras y se sigan haciendo “informes” financiados públicamente que no llevan a las empresas ni al pueblo de enfrente. Un poco más de cooperación (de la de verdad, no la de firmar convenios que luego no van a ningún lado) no nos vendría mal tampoco.
    Muchas gracias

  6. octubre 3, 2013

    En nuestro criterio – que venimos exponiendo desde hace ya bastantea años – la premisa fundamental es la de la ventaja competitiva. No se trata de que todo empresario que se precie salga, por extensión, al exterior, sino que reúna capacidades competitivas para ello. Algunas, tan elementales como las que se mencionan en el post y otras, más sutiles, aunque no por ello menos básicas.

    El apoyo a la Internacionalización de las Pymes forma parte del sentido común: nuestra Economía se sustenta en un tejido empresarial cubierto en un 99,9 % por ellas y la debilidad de un mercado maduro, como el nuestro, no puede ni podrá nunca garantizar la absorción de los ritmos de crecimiento que necesitan nuestras empresas para mantenerse vivas: no hay más remedio para ellas que buscar otros mercados asumiendo que su marco de acción nunca volverá a ser el que fue en momentos anteriores….

    En tal tesitura, la salida adelante con éxito no puede ser otra que la de la transformación adecuada de nuestra capacidad productiva y en su apertura hacia otros mercados. Y esa última tarea está en manos de cuantos, de un modo u otro, participamos en el desarrollo de la Internacionalización empresarial.

    El papel concreto de las distintas Administraciones puede resultar importantísimo si se limita a la gestión de coordinación de los distintos agentes que intervienen en el proceso internacional y la aplicación óptima de los recursos públicos que – por definición – deben administrar. Y para ello tienen la obligación de planificar y poner en marcha efectiva sus proyectos una vez aprobados y convertidos en leyes.

    Es imprescindible y urgente, dadas las circunstancias, la preparación de un Plan de Internacionalización serio, global y sólido que tenga en consideración aspectos tan determinantes como son la preparación previa de nuestras Pymes – en todos los niveles, tanto el formativo como el de la I+D+i – , las necesidades financieras necesarias para sus proyectos, las posibles ayudas para su multilocalización, los apoyos en destino en general (algunos tan fundamentales como la gestión de búsqueda de agentes, distribuidores y partners), entre otros que están aquí fuera de lugar. No me refiero, obviamente, al IcexNext o similares instrumentos sino a algo verdaderamente efectivo y consecuente con la realidad. (Es oportuno referirse al post de Josu Ugarte publicado precisamente hoy, con el que estamos en completo acuerdo)

    http://www.josuugarte.com/preparemos-un-plan-de-internacionalizacion-de-pymes-por-favor/

    Todos esos apoyos, en suma, están al margen de la obligada austeridad que debe marcar – hoy y siempre – la actuación de nuestras Administraciones. Se trata, insisto, de actuar con inteligencia para administrar de manera óptima los recursos públicos….Las Cámaras no cabe duda que pueden ser un instrumento eficaz si su rol es el que saben y pueden hacer después de una dilatadísima experiencia. Y lo mismo valdría para el propio ICEX, la CEOE, las Agencias exteriores de Comunidades Autónomas y demás Organizaciones Públicas o de Derecho Público. Pero su papel debe estar definido claramente dentro de un Plan Nacional de Internacionalización de Pymes.

    Mantengamos la esperanza de que los Administradores abran los ojos de una vez por todas. Y, mientras tanto, actuemos los demás con el sentido de la responsabilidad de que esperan y necesitan nuestras Pymes para contribuir con nuestro granito de arena a abrir el camino en el desierto que, día a dia, ellas recorren con “sangre, sudor y lágrimas”.

    Perdón por la extensión y saludos cordiales.

  7. octubre 3, 2013

    He leído con mucha atención el artículo “la precariedad en las nuevas Pymes exportadoras”,
    y no puedo menos que adherir al mismo
    Además de tener mi propia empresa, soy el presidente de la Asociación de Importadores y Exportadores de la República Argentina (AIERA), que se fundó en 1966, http://www.aiera.org.ar.
    De los tres momento en que una empresa piensa en exportar:
    Expansión de la planta productiva
    Seguridad económica
    Crisis en el mercado externo
    Este último es el peor momento, dado que los proyectos de comenzar a exportar son proyectos de mediano/largo plazo, y se necesita tiempo y recursos económicos, que en tiempos de crisis no abundan.
    Lamentablemente en la Argentina tenemos mucha experiencia, y en algunos casos, dolorosos
    No obstante hay que empezar, articulando una función del Estado (inteligencia de mercados)
    Empresaria (capacitándose y arriesgando), y en la época de bonanza invertir en la expansión en los mercados externos.
    Que superen lo antes posible la situación

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